Procesos
Sombreros
Todo comienza con el moldeado sobre hormas de madera de diferentes medidas, que simulan la forma de la cabeza. El fieltro se humedece con vapor para volverlo flexible, y luego se estira con las manos y con herramientas de madera que ayudan a darle la forma deseada. No hay máquinas: es la presión de los dedos, el movimiento del cuerpo y la experiencia la que guía el proceso.
El ala se plancha, se corta y se trabaja cuidadosamente para lograr el acabado final. Cada sombrero pasa por varias etapas de moldeado y secado, hasta encontrar su forma definitiva. Es un trabajo lento y meticuloso, pero también lúdico.
María es quien lleva adelante este proceso: mientras moldea, prueba, ajusta y transforma el material, aprovecha para divertirse y explorar. El fieltro responde, permite experimentar, y en ese juego surgen formas inesperadas, gestos únicos, pequeños detalles que hacen de cada sombrero una pieza irrepetible.
Son sombreros que nacen del encuentro entre técnica y libertad, entre tradición y juego. Objetos con carácter, pensados para acompañar a quienes eligen expresarse con lo que llevan puesto.















