Sentimos que crear, vivir y habitar este territorio es un acto sagrado.
Porque no venimos a imponer formas, sino a escuchar lo que la tierra tiene para decirnos.
Conectar con el espíritu de los Andes es dejarse tocar por algo más grande, más antiguo y más sabio que uno mismo. Es llegar a la tierra con el corazón abierto, con la sensibilidad despierta, y sentir que hay una energía invisible que envuelve todo: las montañas, el sol, el viento, los animales, las personas, los silencios.
En los Andes, todo tiene alma. Y cuando uno se permite abrir esa conexión, algo se transforma. Las cosas se hacen con más intención, con más respeto, con más verdad. Se crea desde otro lugar: no solo con las manos, sino desde adentro.
Eso es para María Frías la conexión andina: una forma de sentir, de mirar, de crear… en diálogo profundo con la tierra que nos sostiene.